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Cuaderno Nº 43  

20 años de cultivos transgénicos en el mundo y en Argentina (1996-2016)
 

Los cultivos transgénicos en Argentina y en el mundo. Datos estadísticos de adopción de cultivos GM


Año tras año ISAAA (Servicio para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas – www.isaaa.org) presenta un informe con los datos de adopción de cultivos transgénicos en el mundo. Paralelamente, en Argentina se relevan los datos locales. A continuación, se exponen estos datos que en su conjunto expresan las más recientes estadísticas de adopción de cultivos GM en el mundo y en nuestro país. Esta información también está disponible y se actualiza anualmente en www.argenbio.org.

¿Cuáles son los cultivos transgénicos autorizados en la Argentina?

Los cultivos transgénicos autorizados en la Argentina, hasta el momento, son el maíz, el algodón, la soja y la papa. En la siguiente tabla se especifica el rasgo introducido en cada caso: 

Cultivo

Característica Introducida

Soja Tolerancia al herbicida glifosato
Soja Tolerante a glufosinato de amonio
Soja Resistencia a insectos lepidóteros y tolerancia al herbicida glifosato

Soja

Tolerancia a herbicidas imidazolinonas

Soja

Tolerancia a herbicidas 2,4-D, glufosinato de amonio y glifosato

Soja

Alto contenido de ácido oleico y tolerancia a los herbicidas inhibidores de la enzima ALS y glifosato

Soja

Resistente a sequía

Maíz

Resistencia a insectos Lepidópteros

Maíz

Resistencia a insectos Coleópteros

Maíz

Tolerancia al herbicida glifosato

Maíz

Tolerancia al herbicida glufosinato de amonio

Maíz

Tolerancia al herbicida glufosinato de amonio y resistencia a insectos Lepidópteros

Maíz

Tolerancia a glifosato y resistencia a Coleópteros

Maíz

Tolerancia al herbicida glifosato y resistencia a insectos lepidópteros, acumulados por cruzamiento

Maíz

Tolerancia a glifosato y resistencia a Lepidópteros y Coleópteros

Maíz

Resistencia a insectos Lepidópteros  y tolerancia a los herbicidas glifosato y glufosinato de amonio, acumulados por cruzamiento

Maíz

Resistencia a insectos Coleópteros y Lepidópteros, y tolerancia a los herbicidas glifosato y glufosinato de amonio

Maíz

Tolerancia al glifosato y a herbicidas inhibidores de la ALS

Algodón

Resistencia a insectos Lepidópteros

Algodón

Tolerancia al herbicida glifosato

Algodón

Resistencia a Lepidópteros y tolerancia a glifosato

Algodón

Tolerancia a los herbicidas glifosato y glufosinato de amonio

Papa

Resistente al virus PVY

Cabe destacar que la soja resistente a sequía y la papa resistente a virus fueron los primeros cultivos transgénicos desarrollados totalmente en Argentina, fueron aprobados en 2015.

Más información en el sitio de ArgenBio: 
http://www.argenbio.org/index.php?action=cultivos&opt=5

Argentina siempre se mantuvo entre los tres principales productores mundiales de cultivos transgénicos en el mundo, y fue uno de los países pioneros en adopción de la tecnología y modelo a seguir en términos de evaluación y bioseguridad. Estos fueron los logros:

Soja tolerante a glifosato

La soja es la oleaginosa de mayor importancia económica en el mundo. Constituye una excelente fuente de proteínas muy digeribles y de calidad comparable a las proteínas de origen animal. Además, contiene ocho aminoácidos esenciales para la nutrición humana, que no se producen de forma natural en el organismo.
La soja fue el primer cultivo en el mercado argentino en incorporar una característica a través de transgénesis. Hoy, la soja transgénica representa el 100% de la soja cultivada en la Argentina. Ha sido mejorada por ingeniería genética para tolerar las aplicaciones de herbicidas a base de glifosato, un compuesto de amplio espectro que elimina a las malezas. El glifosato provoca la muerte de las plantas sensibles a él ya que inhibe la acción de una enzima implicada en la síntesis de aminoácidos aromáticos, esenciales para la síntesis proteica.
La soja transgénica tolerante a glifosato se obtiene al insertarle a la planta un gen extraído de la bacteria Agrobacterium tumefaciens. Este gen codifica para la síntesis de una enzima que no es afectada por el glifosato. Por lo tanto, al expresar este gen bacteriano, la planta de soja resulta tolerante al herbicida glifosato y sobrevive a su aplicación, mientras que las malezas que no tienen el gen que confiere tolerancia a glifosato, se mueren.


Soja tolerante a otros herbicidas

También se han desarrollado otras variedades de soja transgénica tolerantes a otros tipos de herbicidas. Una de ellas presenta tolerancia al herbicida glufosinato de amonio y la otra, tolerancia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas. En la primera, la tolerancia al herbicida glufosinato de amonio se origina por introducción del gen pat, que codifica para la enzima fosfinotricina-N-acetiltransferasa (PAT), del actinomicete del suelo Streptomyces viridochromogenes. El glufosinato de amonio es el principio activo de los herbicidas del tipo de las fosfinotricinas, herbicidas de amplio espectro que actúan inhibiendo la actividad de la enzima glutamina sintetasa, necesaria para la producción de glutamina (importante como precursor de ácidos nucleicos y proteínas) y para la detoxificación del amoníaco. La aplicación del glufosinato de amonio lleva a la reducción de los niveles de glutamina y un aumento de los niveles de amoníaco en los tejidos vegetales. Esto hace que se detenga la fotosíntesis y la planta muera al cabo de los pocos días. La enzima PAT detoxifica al herbicida por acetilación, inactivándolo. En la soja tolerante a los herbicidas del grupo de las imidazolinonas se introdujo el gen de la subunidad mayor de la enzima AtAHASL (acetohidroxiácido sintasa) de Arabidopsis thaliana. Esta proteína es idéntica a la de todas las plantas, salvo por un cambio que impide la unión de la enzima al herbicida, y por lo tanto la vuelve tolerante al mismo. Por eso, la aplicación de los herbicidas del grupo de las imidazolinonas a plantas que llevan este gen no afecta la síntesis de aminoácidos de cadena ramificada (valina, leucina, isoleucina), necesarios para el crecimiento de la planta.


Beneficios de los cultivos tolerantes a herbicidas

El crecimiento de las malezas disminuye drásticamente el rendimiento y la calidad de los cultivos. Muchos herbicidas sirven para un determinado tipo de malezas y suelen dejar residuos que permanecen en el suelo por años. El empleo de cultivos tolerantes a herbicidas resuelve estos problemas, ya que estos cultivos son tolerantes a los herbicidas de amplio espectro (es decir, eliminan a casi todas las plantas, excepto aquellas tolerantes a dichos herbicidas) y de menor efecto residual que otros herbicidas. Además, el productor se beneficia porque además de controlar las malezas más fácilmente, con estos cultivos puede usar métodos de labranza más conservacionistas, como la siembra directa, que ayuda a conservar el suelo y la humedad, simplifica el manejo y reduce los costos de producción.
En 1996 fueron inscriptas en el Registro Nacional de Propiedad de Cultivares las primeras variedades de soja tolerante a glifosato.


Soja resistente a insectos y tolerante a herbicidas

La primera soja transgénica resistente a insectos y tolerante a herbicidas fue aprobada en 2012, e incorpora dos características al mismo tiempo: resistencia el ataque de insectos lepidópteros y tolerancia a la aplicación del herbicida glifosato.


Maíz tolerante a herbicidas

El maíz es uno de los tres cultivos más importantes del mundo. El maíz tolerante a glifosato se obtuvo por introducción del gen de la EPSPS del maíz, pero con modificaciones en su secuencia para que la enzima resulte resistente al herbicida. La variedad transgénica tolerante a glifosato se generó de la misma manera que la soja tolerante a este herbicida descripta más arriba. Como en el caso de la soja, esta nueva característica permite controlar las malezas que afectan al cultivo de maíz de una manera más simple.


Maíz resistente a insectos (maíz Bt)


La biotecnología ofrece en la actualidad una solución efectiva contra ciertos lepidópteros, como el barrenador del tallo (Diatraea saccharalis), el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) y la oruga o isoca de la espiga (Helicoverpa zea) que constituyen las principales plagas de los cultivos de maíz en nuestro país. Hay también insectos coleópteros, como la vaquita de San Antonio (Diabrotica speciosa), cuyas larvas son  subterráneas y dañan a las raíces del maíz.
Mediante técnicas de ingeniería genética se ha logrado que las plantas de maíz produzcan una proteína insecticida que elimina a las larvas que se alimentan de sus hojas, tallos o raíces. A este maíz transgénico se lo denomina maíz Bt ya que el gen que codifica para la proteína insecticida, y que se introduce en la planta mediante ingeniería genética, proviene de la bacteria Bacillus thuringiensis.
El Bacillus thuringiensis es un tipo de microorganismo que habita normalmente el suelo y contiene unas proteínas tóxicas para ciertos insectos. Estas proteínas, denominadas Cry, se activan en el sistema digestivo de la larva y se adhieren a su epitelio intestinal. Esto provoca la parálisis del sistema digestivo del insecto, que deja de alimentarse y muere a los pocos días.
En resumen, el maíz Bt es un maíz transgénico que produce en sus tejidos proteínas Cry. Así, cuando las larvas intentan alimentarse de la hoja o del tallo del maíz Bt, mueren. Las proteínas Cry son inocuas para mamíferos, pájaros e insectos “no-blanco”.
Los beneficios que presenta el maíz Bt se centran en la posibilidad que tiene el agricultor de cultivarlo reduciendo las aplicaciones de insecticidas, lo que constituye, además, un beneficio directo para el medio ambiente.
Más recientemente también se han incorporado al maíz genes para otras proteínas insecticidas, las denominadas Vip. En lugar de producirse en las esporas de Bacillus thuringiensis, las proteínas Vip forman parte de las estructuras cristalinas que aparecen durante la fase vegetativa de la bacteria. Al igual que las proteínas Cry, se unen específicamente a receptores del sistema digestivo de los insectos plaga que controlan.


Maíz resistente a insectos y tolerante a herbicidas

El primer maíz transgénico resistente a insectos y tolerante a herbicidas fue aprobado en 2005, e incorpora dos características al mismo tiempo: resistencia al ataque de insectos lepidópteros y tolerancia a la aplicación del herbicida glufosinato de amonio. Entre las plagas que controla, las más importantes en nuestro país (principalmente en el noroeste argentino) son el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) y el barrenador del tallo (Diatraea saccharalis), aunque también controla otras como la oruga de la espiga (Heliothis zea) y la oruga cortadora (Agrotis ipsilon). Este maíz transgénico contiene una copia del gen cry1F de la bacteria Bacillus thuringiensis var. azawai, que codifica para la proteína Bt y una copia del gen pat, de la bacteria Streptomyces viridochromogenes, que codifica para una enzima  que confiere tolerancia al herbicida glufosinato de amonio.
En el año 2007 la Secretaría de Agricultura y Pesca del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación aprobó el primer evento apilado de Argentina que combina las características de resistencia a insectos (Bt) y la tolerancia al herbicida glifosato en la misma planta. La posibilidad de tener en una misma planta más de un rasgo ventajoso es un objetivo siempre buscado por los mejoradores, en este caso, se trata de  la combinación de dos rasgos transgénicos -de resistencia a insectos y de tolerancia a herbicidas – en híbridos de maíz, lo que genéricamente se denomina  “stack” o evento acumulado. El término “evento acumulado” (también llamado apilado, combinado, o stack) hace referencia a la combinación de características en un mismo híbrido por cruzamiento entre líneas parentales GM que contienen los eventos correspondientes. 
En 2008 la Secretaría de Agricultura y Pesca del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación autorizó la siembra, consumo y comercialización del segundo evento apilado de Argentina que combina  las características de resistencia a insectos lepidópteros y tolerancia a los herbicidas glifosato y glufosinato de amonio. Este maíz fue originado por el cruzamiento convencional de los parentales correspondientes. Los genes introducidos le confieren al nuevo maíz resistencia al herbicida glufosinato de amonio y protección contra las tres principales plagas del maíz en nuestro país (resistencia al barrenador del tallo, Diatraea saccharalis, y al gusano cogollero, Spodoptera frugiperda, y control parcial a isoca de la espiga, Heliothis zea). Por otra parte, los genes introducidos también le proporcionan resistencia al herbicida glifosato. Así, esta combinación de eventos le otorga a las plantas de maíz una protección contra insectos y permite el uso de herbicidas de amplio espectro  para el control de malezas.



Algodón Bt y tolerante a glifosato


De la misma manera que el maíz Bt, el algodón Bt resulta de la incorporación de los genes Cry al genoma del algodón. Así, el algodón Bt que se cultiva en la Argentina es resistente a insectos (lepidópteros) y, en particular, a la oruga del capullo, la oruga de la hoja del algodonero y la lagarta rosada.
En 1998 se comercializó la primera variedad de algodón Bt en el país. Los principales beneficios del uso de algodón Bt son el aumento en los rendimientos debido al control de insectos y la disminución de costos y del impacto ambiental y para la salud debido al menor número de aplicaciones de insecticidas.
El algodón tolerante a herbicidas (glifosato y glifosato y glufosinato de amonio) fue mejorado de la misma manera que el maíz y la soja, mencionados anteriormente.


Los cultivos transgénicos en números

 

Campaña 15/16

 

Argentina: Evolución de la superficie cultivada con OGM (en miles de hectáreas)
Fuente: ArgenBio

 


 


Adopción de cultivos transgénicos en Argentina a 20 años de su introducción

La tasa de adopción de cultivares modificados genéticamente es una de las más altas en cuanto a adopción de tecnologías en el sector agropecuario argentino, mayor inclusive a la observada años atrás con la incorporación de los híbridos. Los niveles de adopción indican un alto grado de satisfacción por parte del agricultor con respecto a los productos de esta nueva tecnología, que ofrece además de la disminución de los costos, otras ventajas, como mayor flexibilidad en el manejo de los cultivos, disminución en el empleo de insecticidas, mayor rendimiento y mejor calidad.

Según el informe de ISAAA, Argentina continúa siendo uno de los principales países productores de cultivos transgénicos, con 24,5 millones de hectáreas en 2015, lo que representa casi del 14% del área global cultivada con transgénicos. Hoy podemos decir que estamos en el pico de adopción de la tecnología, porque prácticamente el 100% de la soja, el maíz y el algodón que se cultivan en nuestro país son transgénicos. 

 


 

Evolución de la superficie sembrada en Argentina con soja, maíz y algodón genéticamente modificados, expresada como porcentaje de sus respectivas áreas totales. Fuente: ArgenBio.

En 2016 se cumplen 20 años de cultivos transgénicos en Argentina. El primer cultivo sembrado fue la soja resistente al glifosato en 1996. En estos 20 años, estos fueron los logros:
Gracias a los transgénicos, se disminuyó el uso de insecticidas, se remplazaron herbicidas por otros de menor toxicidad y su uso, bajo prácticas conservacionistas como la siembra directa, resultó en una menor erosión del suelo, menos emisiones de gases invernadero y una reducción en el uso de combustibles. Además, el aumento de la productividad de los cultivos (podemos sembrar más en menos tierra), permitió preservar hábitats naturales y usar el agua y el suelo más eficientemente. Los agricultores, por su parte, se beneficiaron a través de la simplificación en el manejo, el aumento en los rendimientos y la disminución de los costos de producción.

Más allá del productor, la adopción de estos cultivos impacta positivamente en la economía del país como un todo, por las consecuencias sociales y económicas de la actividad y los incrementos en las exportaciones. Hoy en Argentina prácticamente todos los productores de soja, maíz y algodón usan variedades transgénicas, esto quiere decir que tanto los grandes, como los medianos y pequeños productores, pueden percibir los beneficios que brindan las tecnologías. Por otra parte, también nos beneficiamos los consumidores, porque las tecnologías de resistencia a insectos en maíz mejoran la calidad del grano y reducen los niveles de micotoxinas que podrían se peligrosas para nuestra salud.

Para más información sobre los 20 años de los cultivos transgénicos en argentina, ingresá a:

 


Situación actual en el mundo


Según el informe del ISAAA (Servicio para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas), en estos 20 años de comercialización de cultivos transgénicos en el mundo (1996 - 2015) hubo un aumento de la cantidad de hectáreas sembradas con cultivos transgénicos, superficie que pasó de 1,7 millones de hectáreas en 1996 a 179,7 millones en 2015. Luego de un extraordinario período de 19 años consecutivos de crecimiento, la superficie sembrada con cultivos transgénicos en todo el mundo alcanzó un pico máximo de 181,5 millones de hectáreas en 2014, en comparación con los 179,7 millones de hectáreas sembradas en 2015, lo que equivale a una disminución neta del 1 por ciento. Este cambio se debe principalmente a la disminución en el total de la superficie cultivada, asociada con los bajos precios de los productos básicos en 2015 y a situaciones como la sequía devastadora ocurrida en Sudáfrica, que provocó una disminución masiva del 23 por ciento.

En 2015, el 50% de las hectáreas sembradas con OGM correspondieron a soja, el 30% a maíz, el 14 % a algodón y el 5 % a canola. Estas superficies significaron el 83%, 29%, 75% y 24% de las áreas totales de cada uno de esos cultivos, respectivamente. También se sembraron, aunque en áreas muy pequeñas, variedades transgénicas de alfalfa, papaya, zapallo, álamo, berenjena, papa, clavel y remolacha azucarera.




En 2015, el 57% de la superficie total de OGM se sembró con cultivos tolerantes a herbicida, el 16% con cultivos resistentes a insectos-Bt y el 27% con cultivos que contenían ambas características acumuladas.También se sembraron, aunque en superficies mucho menores, cultivos resistentes a virus (papaya, zapallo), cultivos con tolerancia a sequía (maíz), color azul (clavel), menos pardeamiento (papa).



 

Los 28 países que en 2015 sembraron cultivos genéticamente modificados se muestran a continuación:




 

Aprobación de cultivos genéticamente modificados en Argentina

Argentina se encuentra entre los países pioneros en la adopción de cultivos transgénicos. Fueron adoptados en forma masiva por los beneficios que brindan al productor agropecuario y por la existencia de una normativa precisa de los pasos a seguir y de los controles que hay que cumplir al ofrecer a los consumidores productos provenientes de esta nueva tecnología.
La autorización para la comercialización de un cultivo transgénico está a cargo las autoridades del Ministerio de Agroindustria, y se basa en los informes técnicos elaborados por tres Direcciones y sus Comisiones Asesoras.

La Dirección de Biotecnología y la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA),
La Dirección de Calidad Agroalimentaria del SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) y su Comité Técnico Asesor sobre uso de Organismos Genéticamente Modificados, y
La Dirección Nacional de Mercados Agrícolas.

La Dirección de Biotecnología y la CONABIA evalúan los posibles riesgos que puede causar la introducción del cultivo transgénico en los agroecosistemas. Esta evaluación ocurre en dos etapas. Durante la primera, se determina si el cultivo transgénico puede o no ensayarse en condiciones experimentales en el campo (condiciones de confinamiento). Durante la segunda, que transcurre después de tales ensayos, se evalúa la posibilidad de que el cultivo transgénico se siembre en gran escala (no confinado). Como resultado final, se autoriza la liberación del cultivo transgénico para su siembra a escala comercial.

La Dirección de Calidad Agroalimentaria del SENASA y el Comité Técnico Asesor sobre uso de OGM del SENASA evalúan los riesgos potenciales para la salud animal y humana derivados del consumo, como alimento, del cultivo transgénico o sus subproductos. Estudian la presencia de tóxicos, alérgenos y de posibles modificaciones nutricionales que se podrían haber introducido por la transformación genética.

La Dirección de Mercados Agrícolas determina la conveniencia de la comercialización del material genéticamente modificado de manera de evitar potenciales impactos negativos en las exportaciones argentinas.

Luego de considerar los tres informes técnicos mencionados, el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca toma la decisión final y autoriza la siembra, consumo (humano y animal) y comercialización del cultivo GM (evento de transformación) analizado.

Para mayor información, ingresar en http://www.agroindustria.gob.ar/site/


 
 

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El Cuaderno N° 43:
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Biotecnología, una historia...
 
 
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