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Cuaderno Nº 44  

Los cultivos transgénicos en Argentina y sus derivados
 

Aplicaciones de los productos biotecnológicos

En diversas ediciones de El Cuaderno se explicó cuáles son las variedades transgénicas que se cultivan en la Argentina (soja, maíz y algodón) y qué características y beneficios aportan al sistema agrícola y a la economía del país. Estos productos biotecnológicos, al igual que otros productos derivados de procesos tecnológicos, dan respuesta a diferentes áreas de demanda del quehacer individual y comunitario. Entre ellas la salud, la alimentación y el mejoramiento del ambiente.
La satisfacción de estas demandas se asocia, a su vez, con la actividad de sectores amplios de la sociedad, como industrias y mercados, que mueven la economía y redundan en beneficios para los habitantes.
La reglamentación existente, que certifica que los OGM tienen las mismas propiedades que las variedades convencionales, garantiza a las distintas industrias que los derivados de los OGM tendrán las mismas aplicaciones y rendimientos que las variedades convencionales. Incluso, en determinados casos, el proceso de producción a partir de materia proveniente de OGM podría resultar más económico debido a la reducción en el costo asociado al cultivo de las variedades transgénicas.
En este Cuaderno se detallarán las múltiples aplicaciones que tienen los cultivos transgénicos argentinos – soja, maíz y algodón - en una variedad de industrias. Resulta interesante notar la diversidad de productos de consumo habitual, asociados a diferentes áreas de demanda de la sociedad, que contienen derivados de OGM.  


La Soja

La soja tiene múltiples aplicaciones que no sólo abarcan la industria alimenticia, sino también productos farmacológicos y combustibles, entre otros.
Desde el punto de vista nutritivo, la soja es una excelente fuente de proteínas muy digeribles y de calidad comparable a las proteínas de origen animal. También es una buena fuente de calcio, hierro, zinc, fosfato, magnesio, vitaminas B y folatos. Además, aporta ácidos grasos poliinsaturados (más saludables), y lecitinas y fitoesteroles, que ayudan en la prevención de enfermedades cardíacas. Dado que la soja en su estado “crudo” contiene sustancias (“anti-nutrientes”) que pueden interferir con la digestión y aprovechamiento de los nutrientes, todos los alimentos derivados de la soja deben ser consumidos luego de procesarlos a alta temperatura para destruir los antinutrientes. Así, todas las industrias que elaboran alimento a partir de soja, previamente procesan la materia prima.
En el siguiente esquema se resumen las principales aplicaciones que tienen actualmente los derivados de la soja:

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El Maíz

Los múltiples usos del maíz acompañan la vida cotidiana en forma casi inadvertida. Del maíz se extraen más de 600 productos que se aplican en industrias tan diversas como la alimenticia, farmacéutica, de plásticos y textiles, del papel y corrugados, y de belleza. La agroindustria vinculada al maíz, con una producción primaria que superó los 20 millones de toneladas anuales en las últimas campañas, tiene un impacto económico importante no sólo por la facturación anual sino también por los cientos de miles de argentinos que trabajan diariamente en este sector, con la consigna de desarrollar nuevos productos y alcanzar nuevos mercados.
La producción primaria del maíz, no es destinada sólo a pochoclo o granos de choclo, sino que se aplica a numerosas actividades e industrias, que se detallan en el siguiente esquema:

Productos y bebidas en polvo. Se utilizan maltodextrinas que facilitan el proceso de secado sin alterar ni enmascarar sabores.

Salsas y aderezos. El almidón modificado provee una excelente consistencia bajo condiciones de acidez, agitación y calentamiento

Edulcorantes. Jarabe de maíz, Fructosa, Sorbitol, Glucosa.

Productos lácteos. Utilizan maltodextrinas como agentes de secado por su capacidad de encapsular sabores y grasas. En quesos, el almidón aporta textura y retiene agua. En yogurt, budines y helados, las maltodextrinas y sustitutos de grasa aportan cuerpo y cremosidad.

Panificación. Las maltodextrinas, sólidos de jarabe de maíz y almidones modificados, ayudan a controlar propiedades como la retención de agua en pasteles, la inhibición de cristalización en fórmulas de alto contenido de azúcar, la consistencia en rellenos cremosos, crema pastelera, etc.

Productos cárnicos. Utilizan  maltodextrinas y sólidos de jarabe de  maíz para controlar propiedades de jamones y embutidos (sabor, agente de relleno, ligador de agua, apariencia más brillante, etc.)

Confituras. Las maltodextrinas se utilizan como agentes de formación de pastillas comprimidas; humectantes y mejoradores de flexibilidad en caramelos suaves, etc.

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El algodón

El algodón es un cultivo regional característico de la región chaqueña, que activa a las industrias relacionadas al desmonte de la fibra y la obtención de derivados en zonas aledañas. La importancia económica del algodón se debe principalmente a la propia fibra, aunque también hay productos derivados de las semillas, e incluso de los residuos que quedan luego del desmonte, que son utilizados por otras industrias, como se detalla en el esquema que aparece a continuación:  

 

 

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